Hoy les contaremos la historia de una joya de la realeza Francesa, compuesta por un colgante de diamantes en cuyo centro se encuentra el corazón de mar, un gigantesco y genuino diamante azul similar a un zafiro.

Se hizo una réplica de el para la película Titanic. Su diseño está basado en el famoso diamante Hobo, aunque mucho creen también que está inspirado en un collar de zafiro perteneciente a Kate Florence Films, sobreviviente del Titanic.

Es una de las gemas más interesantes del mundo, con un intenso color azul marino y un peso estimado en más de 45 quilates; su precio 250 millones de dólares. Sin embargo son pocos quienes quisieran poseerla, pues se dice que está acompañada de una terrible maldición.
Este diamante estaba incrustado en la corona de Luis XVI de Francia, cuando la Revolución Francesa estalló, el rey fue perdiendo poder hasta que en 1793 fue destituido y guillotinado. Fue entonces cuando el diamante fue arrancado de la corona real y tallado en forma de corazón y bautizado Corazón del Océano.

Pero existe una leyenda que cuenta que dicho diamante fue robado del templo en India donde se encontraba en una estatua de la Diosa India Sita. Sin embargo su primera pista histórica se remonta al 1660 cuando un mercader francés lo vendió al rey Luis XIV de Francia por más de 4 millones. La gema permaneció en la familia real hasta el 11 de septiembre de 1792, día en que fue robada.

Nadie sabe cómo fue recuperada, pero debido a la mala fama el precio se devaluó totalmente. La familia Hobb la compró casi a un millón y medio de dólares. Se dice que la familia perdió casi toda su fortuna, obligándola a deshacerse de ella. Desde entonces el destino del diamante fue fácil de rastrear, siempre estaba marcada por asesinatos.

Finalmente fue donada al Museo Nacional de Historia Natural de la Institución Smithsoniano por su último dueño Harry Winston, quien la envió por servicio postal en un sobre. Desde el año 1958 es una de las joyas más visitadas del museo.